HOMENAJE: JUAN PABLO BAYLAC, “Illia, representa la austeridad, la honradez, la honestidad, la ética en las ideas y en las responsabilidades”

El 30 de marzo del año 1982 estuvo en la ciudad de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, un ciudadano ilustre como el Dr. Arturo Umberto Illia. Ese ciudadano ilustre era un ex Presidente de la Nación Argentina. Con un bolsito con ropa interior y alguna camisa nos recibió en el Hotel Austral a varios dirigentes radicales que nos habíamos convocado para conversar con él. Ese símbolo viviente de la austeridad, la honradez, la ética de las ideas y de las responsabilidades estaba allí de carne y hueso. Ese Presidente de los argentinos que había sido derrocado por militares golpistas en nombre del orden y la acción, con su fortaleza moral intacta estaba allí. Mis ojos y mi emoción eran enormes. Quizás, por no decir seguramente había sido su gobierno y su conducta moral la que me había imbuido de radicalismo, que Raúl Alfonsín consolidó.

Ese señor con conducta nacido en Pergamino (Bs. As), que al recibirse de médico anduvo ejerciendo su profesión en los distritos de Saavedra y Coronel Suárez (sexta Sección prov. De Bs.As.), que se había casado en Punta Alta, había llegado a mi ciudad para despedirse de aquellos lugares que lo habían cobijado de joven. Y allá fuimos en mi automóvil y recorrimos cada pueblo que había ejercido su profesión. Mientras conversamos en el auto de varias anécdotas de su fructífera carrera política, me comentó que un buen día recibió un llamado de Hipólito Irigoyen, encontrándose en Huanguelén, y cuando concurrió a la cita, el Dr. Irigoyen le ofreció que fuera a Cruz del Eje para ser médico social y lo nombró como médico ferroviario en la provincia de Córdoba. Y allá fue y se radicó en aquella provincia y en Cruz del Eje. Y allí se hizo leyenda.

Recuerdo que tarde ya llegamos a Pigüé y bajamos en un café-bar y justo estaba peleando por el título del mundo de boxeo Gustavo Ballas, y se sentó junto conmigo en una de las mesas. Los parroquianos allí presente cuando advirtieron que se trataba de don Arturo se acercaron como las moscas a la miel. Cada uno le agradecía y le indicaba que era radical o peronista pero todos mostraban signos de admiración. Así anduvimos hasta el 1 de abril que nos brindó una charla en el Comité de Suárez y un Club de aquella localidad. Nos abrazamos el se iría al otro día 2 de abril de 1982, a Viedma provincia de Río Negro. Y yo junto a Juan Carlos Cabirón volvimos a Bahía. Mientras esto ocurría desde la radio se nos informaba que el gobierno había decidido invadir las Malvinas. Asombrados con Juan Carlos dialogando sobre las consecuencias, y cual fue nuestra sorpresa ese señor que habíamos dejado en Coronel Suárez desde Viedma castigaba a la dictadura por el error cometido. Es bueno recordar que Arturo Umberto Illia había logrado con su ministro de Relaciones Exteriores aquella histórica resolución por la cual obligaba a sentar en una mesa negociadora de la soberanía de Malvinas a Gran Bretaña y Argentina. Mira si tenía razones aquel gran hombre al castigar como un error de la dictadura invadir las Malvinas.

El 18 de enero de 1983 ese gran médico para un país enfermo moriría. Aquella semilla los nuevos frutos. El 30 de octubre de 1983 ganaba las elecciones Raúl Alfonsín. El 10 de diciembre de 1983 germino la democracia moderna que aún gozamos los argentinos. Murió la dictadura nació la democracia. Aquellos que con el Golpe a Illia harían desaparecer de la faz de la tierra la democracia una vez más se equivocaron. Aquella muerte de hace 35 años se llevó el cuerpo, pero aquella alma buena y noble que era Illia aún palpita en los corazones de generaciones de argentinos que queremos otra vez que hondeen las banderas de la austeridad, la honradez, la honestidad la ética en las ideas y en las responsabilidades. Mi homenaje Dr. Arturo Illia. Descanse en paz su obra sigue firme y gracias muchas gracias por enseñarme la dignidad.

 

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